Te cuento...
Trabajando en lo que trabajo, me voy dando cuenta de que el ser humano (yo la primera) no sabe ni escuchar, ni entender, ni ser razonable, ni objetivo, ni... en cuanto a los temas del corazón (no me refiero al Corazón de la prensa rosa y todo eso....aunque a algunos se le podría aplicar)
Me explico, dos personas se cruzan, se conocen, se enamoran (o no), deciden compartir su vida, se casan (a veces incluso con dudas...que me pasara si me divorcio??...voy a llamar a un abogado...), y después de un tiempo, que tanto puede ser una vida, como media, como un par de años (o unos meses), deciden que no se aguanta e inician tramites de divorcio...
Si hay suerte, serán de mutuo acuerdo, y si no... pues contencioso, mas dinero para los abogados y mas problemas para los divorciantes.
Y aquí es donde te das cuenta de que, ni siquiera “en intentando” divorciarse de mutuo acuerdo, la gente razona, todo son pegas, desconfianzas, y tonterías varias del tipo quítame allá estas comas y ponme acá unos puntos.
Por tanto, y aquí viene la moraleja o el consejo no pedido, a todo el que tenga problemas de pareja: si os queréis, intentad arreglarlo, y si ya no hay arreglo, intentad que sea realmente por las buenas.
Especialmente si hay niños de por medio.
De verdad que es supertriste pensar que todos pedimos un poco de cordura, pero que no la ofrecemos cuando toca, por eso se dice que “el sentido común es el menos común de los sentidos”.
Por tanto, y como esto pasa, pasaba y pasará por siempre, no hay mas que decir ni mucho que se pueda hacer…solo favorecer servicios de mediación, pero de autentica mediación familiar, que sean algo normal y visible en nuestra sociedad, a lo que las parejas se acostumbren a ver y a tener por normal y previo al hecho de acudir a un abogado, que por muy bueno que sea y por muchas ganas de conciliación que tenga, siempre será “el abogado” de una de las partes…y conste que es tirar piedras contra mi propio tejado…
Ahí queda...
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